miércoles, 3 de junio de 2009


La Oración de Sustitución

explicación de una idea del P. Henri Caffarel

Empezaré por contar una anécdota personal que cuadra perfectamente con la idea desarrollada por el P. Caffarel.

Cuando yo era muy niño, solía rezar todas las noches antes de dormirme, aleccionado por mi abuela; mi yaya, como decíamos en la más pura tradición catalana. Pero una noche, después de haber pasado unos día muy enfermo, en los que, según me dijeron más tarde, estuve a punto de morir y en los que por cierto perdí un oído, me encontraba cansado con una fatiga extrema, era incapaz de andar debido a la debilidad y el sueño cerraba mis párpados sin que pudiera evitarlo.

Yaya” tuve que decirle “esta noche yo no puedo rezar
No te preocupes, yo rezaré por ti”.

Ahora bien, en castellano, la preposición “por” tiene diversos sentidos. En principio, rezar por alguien, quiere decir orar por sus intenciones, tener a la persona en cuestión como intención al rezar, pero este no era el sentido que empleaba mi yaya y yo lo sabía perfectamente. Mi abuela quería significar, y yo así lo entendía sin discutir de gramática, que ella iba a rezar en vez de mí, en mi lugar.

El padre Caffarel da una importancia muy grande a la oración a la que me inició mi yaya, dada su significación.

El fundador de los ENS cuenta el caso de una mujer que tenía un hijo perdido, dado a la droga y a la mala vida, que suele acompañar a quienes tienen que costearse un vicio caro. Por supuesto, estaba totalmente excluido, que su hijo se diese a la oración, así es que la madre rezaba por él. Pero esto no quiere decir que, como haría cualquier madre, ella rezaba teniendo a su hijo por intención, sino que rezaba, tal y como hacía mi abuela, en lugar de su hijo, dirigiéndose al Señor como si ella fuese su hijo mismo. Esta especie de identificación pudo llegar tan lejos, que la madre empezó a sufrir las calamidades que el hijo debería haber sufrido y Dios le permitió que así fuese y que su hijo encontrara un poco de paz, paz que le hizo volver al camino recto.

Henri Caffarel tenía una poderosísima razón para estimar esta manera de rezar, muy por encima de otras oraciones. Y la razón aludida es que se trata, ni más ni menos, que la oración que, con su vida, dirigió a su Padre nuestro señor Jesucristo.

En efecto, sabemos por el nuevo testamento, por ejemplo por S. Pablo (Rom 5, 19) y también en (Heb 9, 12) que Cristo sufrió por nuestros pecados, el inocente por los culpables, y en este caso, la preposición por encuentra plenamente el sentido al que hemos aludido.

El P. Caffarel nos invita a practicar esta oración, la que practicaba mi yaya sin haber leído nunca al fundador de los ENS. Y nos invita a hacerlo de dos maneras:

La primera es precisamente la contrapartida de la oración de Jesús de Nazaret, la de orar al Padre en nombre y en lugar de Cristo, pidiendo misericordia por su pasión y sufriendo en su nombre el mal que pueda alcanzarnos para, como dice San Pablo, suplir los padecimientos que faltan a la pasión de Cristo. Es la oración de los estigmatizados.

La segunda es exactamente la oración que practicó aquella noche mi abuela, la de orar por aquellos, en el lugar de aquellos que necesitarían particularmente rezar - y todos lo necesitamos; pero muy particularmente por aquellos que, aún necesitándolo no están en situación de dirigir su oración a Dios, sea por su falta de fe, por las circunstancias dramáticas de su vida o por otras razones, como en mi caso infantil por una debilidad extrema (pensemos, por ejemplo en un enfermo en coma).

Para mí, fue una gran sorpresa y una gran alegría ver que el Padre Henri Caffarel se había ocupado de algo que yo ya conocía, pero que no había nunca pensado explícitamente. Esperemos que pronto tengamos la alegría de verlo elevado a los altares.

Según una idea de Henri Caffarel, Nouvelles lettres sur la prière
Transcripción de Julio Moreno-Dávila, Granada 1-Junio-MMIX

No hay comentarios:

Publicar un comentario