lunes, 23 de febrero de 2009

Conversión
por Julio Moreno Dávila


Mis tardes pasan:
crepúsculos de cera
teñidos de nostalgia.

Mis carnes languidecen,
mi corazón se muere
buscando en lontananza.

Pero mis ojos saben que Tú vienes,
y mis entrañas
vibran ante el recuerdo de un futuro preñado
de luz y de esperanza.

Entonces ¿por qué hacerte esperar si sé que vienes,
si, al fin, Tu alma
se ha de manifestar borrando las tinieblas?

¿Por qué he de dejar hasta mañana
la borrachera de luz y de alegría,
de entusiasmo y de danza?

¿por qué hacerte esperar dormitando entre sombras,
en vez de mirarte cara a cara?

Lausanne 6 y 30 de Marzo de 1992.

No hay comentarios:

Publicar un comentario